La eutanasia en la visión metafísica – Raul Micieli
Solo Dios conoce el día de nuestra muerte, o mejor dicho, el día de nuestra desincarnación está marcado por diversos
factores kármicos y por nuestro Plan Divino.
En los planetas de Luz, cuando una persona ha concluido su ciclo de vida, se dirige a un Templo del Fuego Sagrado
para entrar, conscientemente, en el Fuego Sagrado y desincarnar de manera consciente. Existen también lamas,
yoguis y discípulos muy evolucionados que, cuando han cumplido su tarea prevista para esa encarnación, abando-
nan conscientemente el cuerpo a través de prácticas meditativas profundas. Este proceso no es solo fruto de su vo-
luntad personal, sino que deriva del hecho de que, al estar en contacto con los planos superiores, saben que su tarea
en esa encarnación ha llegado a su fin y que deben continuar el servicio en otros planos de existencia.
Los hermanos menores, o de las sombras, basándose en estos conocimientos ocultos, han distorsionado delibera-
damente el mensaje llamándolo “derecho a morir”. Pero solo las almas que han alcanzado cierto grado evolutivo y
que están en contacto con el Gran Plan pueden concluir la encarnación como en los ejemplos antes citados.
Un ser humano aún envuelto por el velo de maya y prisionero en la rueda del samsara (nacimiento y muerte) no ha
desarrollado todavía ese estado de conciencia; por lo tanto, forzarlo significaría ir en contra de la Ley Divina y generar más karma negativo.
La eutanasia es, a todos los efectos, un suicidio.
Nosotros encarnamos para realizar nuestro Plan Divino y para transmutar el karma negativo de otras vidas. A veces
el karma negativo que se ha elegido transmutar es particularmente pesado, o el alma ha elegido transmutar mucho
karma en una sola vida; así, cuando las situaciones kármicas se presentan y el dolor es aparentemente demasiado
para soportarlo, la personalidad desearía que todo terminara, porque ha olvidado que a través de esas experiencias
dolorosas está purificando karma y que las ha elegido precisamente para ello.
En síntesis, generalmente la eutanasia se practica a personas enfermas (física y/o psicológicamente) bajo el falso
eslogan de que “cada uno tiene derecho a elegir su propia muerte”;
sin embargo, ese “cada uno” al que se refiere este eslogan es la personalidad.
En realidad, el día de nuestra muerte está determinado por diversos factores, como el recorrido de nuestra alma, que es cuidadosamente programado y elegido junto con los Señores del Karma, siempre para nuestra máxima evolución y de acuerdo con nuestro Plan de Vida. Existen, de hecho, situaciones que debemos necesariamente afrontar porque precisamente a través de esas situaciones nuestra evolución se acelera y tenemos la posibilidad de disolver karma negativo y desarrollar virtudes.
Si tales situaciones se evaden, no incorporamos esas experiencias y deberemos vivirlas igualmente en una vida po-
sterior, además con intereses. Por lo tanto, la actitud correcta es afrontar el karma que nos corresponde con el
mayor estado de conciencia posible, buscando una manera constructiva de hacerlo más ligero, por ejemplo, utilizando prácticas espirituales como la meditación, el pensamiento positivo, la oración, el uso de las Llamas Sagradas para aligerarlo y transmutarlo.
Por lo tanto, la eutanasia es una evasión de nuestro Plan de Vida.
Y como en todos los casos, Dios, la Vida, no condena, no juzga, sino que es Misericordia Divina y nos otorga siem-
pre una nueva posibilidad para rectificar y purificar las energías que hemos utilizado erróneamente en esta vida y
en las otras.
Servicio para la Liberación de las almas suicidas
Encender una vela blanca y una violeta antes de recitar el
decreto. Sentarse en actitud de reverencia y recogimiento.
«En el Nombre de la Divina Presencia YO SOY y por el Gran Amor de Dios,
invocamos hoy a los Grandes Seres de Luz para que nos ayuden en este servicio para liberar a las
Almas a fin de que puedan ascender a un plano más alto de evolución.
Amado Arcángel Miguel,
Espada Flamígera de Fuego Azul, Defensor de la Fe y Protector de las Almas,
¡desciende ahora!
Rodea con Tus Legiones de Luz a todas las Almas que se encuentran prisioneras en el plano astral
a causa del suicidio.
¡Corta y libera (x3)
toda cadena astral, todo vínculo kármico, todo anclaje al dolor, al remordimiento y a la desesperación!
Amado Maestro Saint Germain,
Señor de la Sagrada Llama Violeta, abre ahora las Puertas de la Misericordia y envuelve a estas Almas
en Tu Océano de Fuego Purificador.
¡Llama Violeta, Llama Violeta, Llama Violeta!
¡Transmuta ahora todo el karma, todo el sufrimiento, toda la culpa, en Luz,
en Perdón, en Libertad!
Amados Ángeles de la Transmutación, Ángeles de la Misericordia y del Perdón,
desciendan ahora al plano astral y recojan a estas Almas en sus Alas de Luz.
Llévenlas a los Templos de Sanación de la Llama Violeta, guíenlas hacia el Perdón
de sí mismas, hacia la Redención, hacia el Renacimiento en la Vida Eterna.
En el Nombre del Cristo Cósmico,
En el Nombre de la Presencia YO SOY,
decretamos:
¡Que cada Alma sea elevada!
¡Que cada Alma sea sanada!
¡Que cada Alma sea liberada en la Gloria de la Luz!
Amado Arcángel Miguel, acompaña a estas Almas a través de los Portales de Luz, para que encuentren la Paz,
la Conciencia y el Retorno a la Casa de Dios Padre-Madre.
Amado Saint Germain,
custodia su renacimiento espiritual, para que vuelvan a caminar en la Libertad y en la Alegría Eterna.
YO SOY la Luz.
YO SOY la Victoria de la Vida.
YO SOY la Liberación de todas las Almas.
¡Gracias Padre-Madre!»

Una risposta
Muy bien explicado, en conocimiento y Gracia Divinos!
Muchas Gracias